¿ Cómo inicie la tarea de rescates , transitos y adopciones ?

Mi prioridad en la colonia que alimento eran las mamás y sus bebés. Busqué asesoramiento porque sabía que no era una tarea sencilla, y fue entonces cuando conocí a Irene y Sandra, rescatistas con muchísima experiencia que me ayudaron y guiaron de la mejor manera procurando siempre generarles el menor estrés posible durante los rescates.

La campana fue la herramienta que me permitió acercarme a Sasha cuando la jaula trampa no funcionó. Con paciencia y respetando sus tiempos, la dejé explorarla durante varios días hasta que ganó confianza. Cuando estuvo lista, entró por sí sola y pude rescatarla de forma segura.

El rescate era solo el comienzo. Antes de sacar a cada familia de la calle, debía asegurarles un lugar seguro para transitar su recuperación y esperar un hogar definitivo. En ese camino apareció la Sra. Marta, una rescatista de enorme corazón que dedica su vida a cuidar gatitos ancianos o enfermos. Ella abrió las puertas de su casa y de su alma, brindando refugio, alimento y todos los cuidados necesarios a cada michi que fui rescatando.

Dos historias de rescate, dos segundas oportunidades. A la izquierda, Piccolina, una mamá primeriza que logró mantener a salvo a sus tres bebés hasta que pudimos rescatarlos. A la derecha, Tina, encontrada en pleno verano, con temperaturas cercanas a los 40°C. Estaba anémica, deshidratada y muy debilitada, pero su fuerza y ganas de vivir pudieron más.

Después comenzó la búsqueda de sus familias. Publiqué sus historias, evalué cada postulante y, al mismo tiempo, me ocupé de la castración de su mamá para que también tuviera una oportunidad. Cada adopción implicó coordinar, trasladar a los gatitos sin importar la distancia y asegurarme de que todo fuera tal como se había acordado. Luego llegó el seguimiento, una etapa tan importante como el rescate. 

Piccolina en poco tiempo aprendió a confiar y hoy acompaña a su mamá durante las jornadas de home office, llena de mimos y seguridad. Sigue llamándose Piccolina. Gracias, Caro, por abrirle tu corazón. Tina, hoy llamada Tita, es la reina de la casa, rodeada de comodidad, juguetes y mucho amor. Gracias, Irene, por darle la vida que merece.

En la actualidad continúo alimentando, castrando, transitando y buscando adoptantes para gatitos de todas las edades. Cada rescate trae nuevos desafíos, pero también la esperanza de cambiar una vida.

Seguiré haciéndolo, porque detrás de cada gato que logra dejar la calle hay una historia de esfuerzo, compromiso y amor. Y porque estoy convencida de que, con información, empatía y la ayuda de más personas, podemos mejorar la realidad de muchos gatitos que aún esperan una oportunidad.

Cada una de estas caritas forma parte de este camino. Algunas ya dejaron atrás el dolor y comenzaron una nueva historia; otras están muy cerca de recibir la oportunidad que tanto merecen.